
Por el amor de dios. ¿Quién en su sano juicio se iría a bucear sin llevar su teléfono móvil? Yo, por supuesto, no lo hago nunca y, como no podía bucear con él, pues simplemente no buceaba.
Ahora en serio, sin ironías, creo que esto es el invento absurdo del día: kit para hablar por teléfono mientras buceas. No es broma, al igual que tampoco lo son los 1800 dólares que cuesta el cacharrito. Vamos, pecata minuta.







